domingo, 27 de enero de 2008

La escuela


Los recuerdos a esta edad son vagos pero si recuerdo perfectamente que tanto mi madre como mi padre trabajaban muchisimo él como capataz de una estación frutícola y mi madre como cocinera del casino en el campamento.

A los 5 años a mi me llevaron a la escuela de la Huayca esto como producto de una recomendación del doctor ya que solía meterme los dedos en la boca y me los remojaba, el doctor dijo a mi madre que en la escuela se me quitaría porque me daría verguenza hacerlo delante de los niños, debo reconocer que el doctor tuvo razón puesto que en la escuela no lo hice más pero en la casa seguía haciéndolo y en algún momento dejé de hacerlo pero no recuerdo cuando. Entré a la escuela, iba junto a mi hermana mayor, la escuela estaba a tres kilometros de donde yo vivía con mi familia.


Recuerdo que en la escuela todo iba bien excepto por dos cosas inicialmente, los cursos estaban juntos primero y segundo basico y despues en la otra sala estaban los de tercero a séptimo año. En mi sala yo era oyente o sea estaba solamente allegada, mi profesora se llamaba María y una de las cosas que sentí como niña fue discriminación de su parte, puede que no haya sido así pero fue lo que sentí cada vez que ella hacía una pregunta, yo solía levantar la mano y ella no me hacía caso, yo me sentaba en el asiento del fondo por mi calidad de oyente y al parecer no me veían porque muy rara vez, cuando gritaba yo profesora, o hacía más de algun gesto llamativo como pararme, ella me hacía caso, la señorita María tenía una hija que se llamaba Emilia y aparte de sentarse en primera fila, siempre era tomada en cuenta cuando levantaba la mano. Creo que los niños somos muy sencibles porque a mi me daban pena esas cosas, me sentía mal, fue tanto así que por mi personalidad jajja acudí a quejarme con la Directora, imagínense a esa edad ya presentaba mis reclamos jajaja bueno acudí a la oficina de la Srta. Emilia, directora y profesora de la otra sala, a quien le manifesté mi queja, le conté todo, sin maldad, como cualquier niño, solo con la finalidad de hacerle ver lo que me sucedía y que me hiciera caso la profesora. Recuerdo que ella me escucho, me habló mucho, ella era una señorita muy especial, con mucho angel y delicada, me presto unas revistas y salí de su oficina muy contenta pero con un compromiso, lo cual era mi otro problema ....la comida, yo era muy mala para comer.

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